Roxy Fest 2019: Estira y Afloja

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Stone Temple Pilots_Roxy 2019_Diego Rodríguez

Texto: DAVID MELÉNDEZ

Polarizado, enjundioso, avasallador y volátil, así fue la tercera edición del Roxy Fest.

Mas la siguiente frase dicha por uno de los más de 16 mil asistentes a la Terraza Vallarta, resume bien lo que se vivió: “Mientras todos veían a Caifanes por enésima vez, muchos se perdieron a Robert DeLong“. Sí, las propuestas más recientes se llevaron de cajón a las consagradas y el ejemplo perfecto fue la presentación de este músico estadounidense que, al mismo tiempo que ofrecía su rasposo rock galáctico, la banda favorita de muchos mexicanos, Caifanes, ofrecía un edulcorado directo no exento de pequeños problemas técnicos (el saxofón de Diego Herrera no se se escuchó durante la primera parte de “Nubes”) y con esa voz extraviada e inexistente de Saúl Hernández.

Caifanes_Roxy 2019_Diego Rodríguez

Justamente fue el escenario Jack Daniel’s donde se vivió y escuchó un excelente desfile de proyectos sonoros, como los regios de Noah Pino Palo (con su rock bien construido con destellos funk), el aguerrido rock de garage rasposo del dúo canadiense Les Deuxluxes (que también tuvieron varios problemas técnicos al grado que su vocalista Anna Frances antes de arrancar con su cuarta canción dijo con tono triste ‘not a lucky day‘), Jesse Baez con su flow incandescente con ventarrones de R&B, trap y reggaeton, Centavrvs y su ardiente electro alatinado, los regios de Buffalo Blanco con su rock aceitoso con ciertos toques folky, Goodnight Japan y su punk rock urgente con alma de garage, las argentinas colorida de Fémina con su rap fusionado con rumba, cumbia y candombe, y un cierre espectacular, de tintes crepusculares por parte de la joven británica Jade Bird, que con su ya clásica guitarra acústica blanca se metió en el alma de cientos de tapatíos con una pasmosa facilidad. Mientras la paz invadía al Jack Daniel’s Stage, en el escenario Infal, Bush triturada cada espasmo de tranquilidad con un concierto brutal, que arrancó con su clásico tema “Machinehead” e incluyó “Everything zen”, “Swallowed” y “Comedown”, entre otros. Y su vocalista Gavin Roosdale se echó a todos a la bolsa con su perfecto español y esa furia escénica que todavía posee a sus más de 50 años.

Roxy 2019_Diego Rodríguez

En lo que respecta a Stone Temple Pilots, la noche se balanceó entre lo bueno y lo regular. Su mas reciente frontman, Jeff Gutt, tiene carisma y enjundia vocal pero en ciertos temas añejos donde Scott Weiland brillaba como rara avis, él sólo cumple a medias. Sobre todo, en los cortes mas calmados como “Creep” o en esa nueva versión slow de “Plush” donde toda la primera parte es acústica, para terminar en full band. En cambio, canciones como “Wicked Garden” o “Crackerman” suenan al punto con su timbre vocal. Por su parte, Live también logró encantar a miles de gargantas con su actuación. El momento emotivo, claro está, se vivió con “Lightning Crashes” para cerrar su set, tras haber dejado alma y sudor en “I Love”, “Selling the Drama”, “The Dolphin’s Cry” y “Love Lounge”. Soul Asylum empezó con tres de sus clásicos, “Somebody to Shove”, “Black Gold” y “Runaway Train”, y miles corearon su directo con pasión y entrega, rememorando otras épocas y momentos. En lo que respecta a The Fab Four, ellos sólo cometieron el error de cerrar con la larguísima “Hey Jude”, para que les cortaran su actuación los organizadores del concierto y que 311 salieran con el cuchillo afilado para rockear y rapear como ellos sólo saben hacerlo.

Roxy 2019_Diego Rodríguez

Pero, en definitiva, Future Islands fue el mejor directo de todo el festival, al grado que muchas personas sólo asistieron a ver al cuarteto liderado por Samuel T. Herring, que de nuevo dio cátedra de histrionismo sobre el escenario. Lo mismo berreó de forma salvaje que hasta se tiró clavados en el escenario, y golpeó su pecho con brutalidad absoluta y se persignó ante el cielo. Además, dijo que el Roxy Fest era una de las contadas presentaciones que harían este 2019.

Para finalizar, la distribución de las zonas de recreo y descanso en esta edición fueron todo un acierto. La zona gourmet contó con precios netamente accesibles (alrededor de $100 pesos la mayoría de los platillos) y sin lugar a dudas fueron los tacos de lechón y cochinita del chef Pedro Medina de la taquería La Lupita de Mérida, Yucatán, los que se llevaron el día por su exquisito sabor y sencillez: tortilla, carne y cebolla morada con rodajas de chile verde. No más, no menos. Y como está edición fue Yucatán el Estado invitado, los integrantes de dicha delegación estuvieron muy activos conviviendo con el público y preguntando opiniones sobre la comida tanto de Medina como del otro chef invitado, Pedro Evia, que también tuvo buena respuesta con sus tacos de castakán con queso. La oferta se complementó con la presencia de Mui Mui, La Panga del Impostor, Sal De Mar y Chancho. La Zona Kids fue todo un deleite para los pequeñines y sus padres, con música, comida y muchos juegos interactivos. También, muchas parejas se casaron en la capilla, donde un Elvis Presley y una Monroe esperaban a todos los enamorados para darles su papel de amor eterno.

Ya veremos qué nos depara la cuarta edición de Roxy Fest.

PD. Por cierto, The Cure sigue ausente de los sueños que se cumplen.

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