De Aguascalientes a Guadalajara

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Costillas Sancho - Foto Salvador Tabares 27_resizeDos de los culpables para que Las Costillas de Sancho ya estén en tierras tapatías: Alejandro Alba Felguerez y Salvador Llamas
Texto para elucubrar antojos: DAVID MELÉNDEZ
Fotografía: SALVADOR TABARES

De Aguascalientes para el mundo.

Sí, Las Costillas de Sancho se han convertido en las favoritas del público hidrocálido desde que abrieran allá por 1999 en una especie de modesta cabaña de aires medievales que parecía sacada de algún pasaje del libro Don Quijote de la Mancha. Ahora, acaban de poner su tradición y reputación en plena zona de Andares, para que los tapatíos conozcan a través de sus paladares lo que ofrece este restaurante que poco a poco comienza a expandirse a otros estados de México y que naciera bajo la idea de Alejandro Alba Felguerez y Francisco Muro, que se apoyaron en los secretos culinarios y sazón de doña Anita Felguerez.

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La premisa dentro de Las Costillas de Sancho es que sus platillos derrochen sabor en todo momento y calidad premium, unido a un servicio al cliente de primer nivel. Y al hablar de los platillos que han vuelto icónicos a este restaurante, debemos hacerlo de sus costillas de cerdo al natural, mismas que son bañadas por diez salsas o adobos que el cliente puede elegir a su gusto y capricho.

Pues, bien, este restaurante originario de Aguascalientes abrió sus puertas en Guadalajara (Avenida Real Acueducto 110, T/33 1591 3890 y con horario de L-S de 13:30 a 1:30 horas y D de 13:30 a 19:00 horas) y resalta la forma por demás cómoda de su acomodo para beneficio y satisfacción de todos sus clientes, pues cuenta con un par de cómodas terrazas,una gran barra central, un espacio exclusivo para niños (con diversos juegos y hasta pantallas planas), así como mobiliario sofisticado y pulcro en colores oscuros, más un espacio totalmente adecuado para albergar a un dee jay que pueda poner los ritmos adecuados para algunas noches y ocasiones especiales. Durante su inauguración, Alejandro Alba estuvo presente comandando cada pequeño detalle, desde llevar platos de la cocina panorámica que posee el lugar, hasta recibir a los invitados tapatíos que prácticamente morían de ganas por probar esas famosas costillas, que van marinadas, horneadas y cocinadas a las brasas, con aderezos como chipotle, pastor, diabla, mostaza, ciruela, chabacano y jamaica, entre otros, mismos que también probaron brochetas de ternera, ensaladas caprese, tablas de queso y truchas salmonadas.

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Pero no todo son costillas en, valga la redundancia, Las Costillas de Sancho, porque su carta es vasta y lista para complacer a los gustos más exigentes. Por ejemplo, de entradas están los Frijoles con Veneno (caseros y netamente enchilados, con costillitas de cerdo y bañados de adobo picante: $180 pesos) y los Huesos Tuetaneros (cocinados a las brasas, aderezados con aliño de limón y trozos de tocino: $230 pesos). En materia de sopas destaca la Sopa de Langosta (perfumada a las finas hierbas, tallarines de apio y chips de jamón serrano: $210 pesos) y en los cortes de calidad Angus, el Vacío Argentino ($340 pesos) o el Bife de Chorizo ($500 pesos) son punto y aparte. Para pastas, destaca la Carbonara Rústica a la Routa (que se prepara en mesa, dentro de una routa de queso gigante con tocino salteado, perfume de laurel, queso parmesano y mezclado con yemas de huevo: $195 pesos) y en el apartado de sus especialidades de la casa, nada mejor que el Churrasco de Pescados Blancos (a elegir lenguado, salmón o róbalo, y cocinados a la plancha: $320 pesos) y, claro, la Picaña (de 750 gramos y con costo de $1100 pesos) y el Tomahawk Magnum (de 850 gramos y a un precio de $1100 pesos), entre otros.

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Al finalizar de degustar y comer cualquiera de los platillos de la amplia carta de Las Costillas de Sancho, les recomendamos pedir el llamado Postre de la Abuela del Chef, que no es otra cosa que un flan de coco con dotes de embrujo totalitarias para las papilas gustativas.

 

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