*Yuri ofreció un emotivo concierto en la Arena Guadalajara haciendo un extenso y colorido recorrido por todas y cada una de las fases de sus casi 50 años de carrera artística con Icónica Tour

Durante el gran calvario que vivió la Arena Guadalajara hasta concluir con su inauguración el jueves 2 de octubre con Maroon 5, el nombre de la cantante y actriz jarocha siempre estuvo presente en las quinielas sobre quién inauguraría el recinto. Incluso, fue ella la encargada de llevar a la prensa en un recorrido guiado por el recinto previo a su inauguración y en cada oportunidad se le cuestionaba su opinión sobre su presentación varias veces postergada.
No es casual, entonces, que levantara una expectativa lo suficientemente grande como para convocar a miles de seguidores que abarrotaron la Arena el sábado 11 de octubre.
El espectáculo inició alrededor de las 21:00 hrs. cuando se desplegó, con todo esplendor, un video en la pantalla gigante sobre el escenario repasando los momentos más destacados de su carrera, seguido de un ejército de bailarines en perfecta coreografía, coronando con la aparición de Yuri, deslumbrando en la parte más alta de la escalinata, interpretando su primer gran éxito “Ese amor no se toca”, arrancando una presentación que sería un homenaje en orden cronológico a su propia historia musical.

A lo largo de la noche, Yuri combinó coreografías, vestuarios y escenografías inspiradas en distintas etapas de su vida artística. En “Yo te amo, te amo” sorprendió con un escenario inspirado en la muñeca Barbie lleno de colores y adornos inflables de estilo ochentero, mientras que en “Es ella más que yo” recreó el ambiente árabe de su video original. Uno de los momentos más conmovedores ocurrió cuando, tras finalizar esta última canción, el público le dedicó una ovación de pie de más de un minuto, lo que llevó a la intérprete a las lágrimas. Entre sollozos, agradeció el cariño de sus seguidores y expresó que “los premios son importantes, pero lo más bello que un artista se lleva es el amor del público”.
Durante el concierto, la cantante también interpretó un popurrí de temas de Amanda Miguel, Marisela, Daniela Romo y Lupita D’Alessio. Además, rindió homenaje al Festival OTI con canciones como “Siempre vendrán tiempos mejores” y “La maldita primavera”, acompañada por un vistoso despliegue de luces y vestuarios rojos.
El público respondió con entusiasmo, celebrando la vitalidad y la conexión que la cantante mantiene con su audiencia después de casi cinco décadas de carrera.

Más adelante, lució un vestido verde fosforescente, de flecos móviles, acompañada de una guitarra para interpretar “Hombres al borde de un ataque”. El peinado rizado y el atuendo evocaban la moda ochentera.
Durante el espectáculo, las pantallas mostraban los videoclips originales de cada canción, lo que permitía al público comparar los looks y escenografías originales con los recreados en vivo.
Pero además del marcado estilo festivo ochentero y la algarabía de la mayoría de sus temas, también hubo espacio para esas canciones creadas para mover las fibras más profundas del ser, la melancolía y la introspección, como «»Cuando baja la marea», «Detrás de mi ventana», «El espejo», «Ya no vives en mi» y, por primera vez en vivo, «Tuya para siempre».

Finalmente, el ambiente dio un giro a la candencia musical con «El apagón», ese jocoso cover de una legendaria canción de Toña la Negra, que se prendió a la cabeza de todos los noventeros y cerró con un medley boricua, integrado por temas como «La copa vacía», «Ese ritmo se baila así», «Salomé» y «Pégate» despidiendo la noche en medio de una incesante fiesta dejando en evidencia que la artista multifacética, con sus constantes reinvenciones, es capaz de permear entre los vericuetos del tiempo y permanecer vigente con uno de los mejores espectáculos del año.
Texto: Karen de Alba González Fotos: Luis Gómez Sandi «Lags»


























