*Leiva convirtió el C4 Concert House en un templo de emoción compartida con el show de Tour Gigante. El júbilo recorrió a sus fans en una noche de recuerdos desde la época de Pereza, homenajes sentidos y una conexión única entre generaciones

La segunda etapa del Tour Gigante de Leiva encontró un punto épico la noche del domingo 18 de enero en el C4 Concert House, donde el público respondió con una entrada que rozaba el lleno total. Ni la ligera lluvia que cayó durante la espera para entrar al venue bajó los ánimos de los fans formados desde horas antes, anticipando una velada histórica. Seguidores de todas las edades desde aquellos que descubrieron su obra recientemente hasta quienes lo acompañan desde su etapa con Pereza e incluso lograron verle en vivo durante esa época, formaron parte de las filas.
Pasadas las 21:00 horas, las luces se apagaron cubriendo en efímeras penumbras a un con el corazón acelerado. Desde el arranque con los acordes de «Bajo presión» y «La lluvia en los zapatos», quedó claro que esa sería una noche de catarsis colectiva. En el escenario, Leiva se mostró expansivo, agradecido y visiblemente emocionado por el mar de caras que lo seguía. Un detalle que le brindó alegría fue ver, a lo lejos, a niños entre el público, una prueba de que su música trasciende generaciones. El músico se mostró visiblemente emocionado y agradecido, reconociendo el esfuerzo que implica pagar una entrada y asistir a un concierto. Varias veces se detuvo para observar al público, leer carteles y sonreír. Además, con reconocimiento genuino, dedicó palabras y compartió su sentir ante la tragedia ocurrida horas antes en España con el choque de dos trenes cobró varias vidas
El setlist fue un recorrido de su historia sonora con una narrativa emocional desde los himnos de Pereza. Canciones como «La Llamada», «Cortar por la línea de puntos» e «Histéricos», hasta las gemas como «Terriblemente cruel» y «Sincericidio» se transformaron en mantras cantados a pleno pulmón. La interacción fue constante: por parte del cantautor, quien pidiendo palmas, dirigiendo coros o dejando que el público tomara completa posesión de los versos, creando esos de conexión donde sólo se escuchaba un coro multitudinario que vibraba por todo el lugar.
“Superpoderes”, “Sincericidio”, “Breaking Bad”, “Ángulo muerto” y «la lluvia en los zapatos», también fueron parte de este desfile de grandes éxitos del madrileño. Sobre el escenario la banda, compenetrada y enérgica, no dudó en bailar y realizar pequeñas coreografías en los interludios, contagiando esa alegría desenfadada.
Explosiones de alegría brotaron durante toda la noche. «Shock y adrenalina», «Como lo tienes tú» o «Lady Madrid», fueron algunas de las causantes, sin olvidar otras como «Diazepam» o «No te preocupes por mi».
El encore lo compusieron «Caída libre» y el explosivo «Como si fueras a morir mañana» poniendo punto final a una velada impactante en el interior de sus seguidores, donde la música logró que miles de personas, bajo un mismo techo y a pesar de la lluvia, se sintieran por unas horas, verdaderos gigantes, cortó por la línea de puntos que separa y unió a todos en un sólo latido.
Texto y fotos: Roy Arce
























