*El martes 17 de febrero, el Auditorio Telmex fue el epicentro de un fenómeno que parece no perder fuerza con el paso de los años. Big Time Rush, la boy band que marcó a toda una generación a través de la pantalla, regresó a Guadalajara para demostrar que el vínculo con sus seguidores está más vivo que nunca

Desde horas antes de que iniciara el show, las inmediaciones del recinto ya daban pistas de lo que sería una velada inolvidable. Las Rushers tapatías hicieron gala de una creatividad impresionante, luciendo outfits sumamente originales inspirados en los momentos más icónicos de la serie de Nickelodeon. No fue raro encontrarse con fans portando plantas en la cabeza y, por supuesto, los inconfundibles paliacates morados que unifican a la marea de seguidores. En un ambiente de verdadera comunidad, las asistentes intercambiaban detalles, pulseras y recuerdos de la banda, calentando motores para el encuentro.
Ya en el escenario, Kendall Schmidt, James Maslow, Carlos Pena Jr. y Logan Henderson desataron la euforia total. La producción no escatimó en momentos especiales, incluyendo la participación de Stephen Kramer Glickman, quien acompañó a la banda en el piano durante algunas canciones, elevando la emotividad del set.
La noche también contó con la presencia de la invitada especial Katelyn Tarver, cuya aparición fue celebrada por quienes han seguido la historia de la banda desde sus inicios.

Uno de los momentos más memorables ocurrió durante la interpretación de «Worldwide», donde la banda mantuvo su tradición de subir al escenario a cuatro afortunadas Rushers, cumpliendo el sueño de muchas de estar cerca de sus ídolos.
Para cerrar con broche de oro, Big Time Rush jugó con la narrativa visual que los lanzó a la fama. Al finalizar el concierto, la pantalla principal proyectó los nombres de los involucrados al estilo de los créditos de una serie de televisión. Justo cuando parecía que todo había terminado, una escena post-créditos sorprendió a los asistentes: los integrantes aparecieron a cuadro para despedirse con un sentido «I love you Rushers», dejando un sabor de boca inmejorable en una noche donde la ficción y la realidad se abrazaron con fuerza.
Texto: Alicia Graciela Foto: Diego Rodríguez







