*El rugido de Ray Coyote regresó a casa. Tras posponer su fecha original, finalmente se presentó, Live in Europe, en una noche de completa distorsión

La noche del viernes 20 de marzo en la Sala 3 del Conjunto Santander se saldó una deuda pendiente, lo que debió ocurrir el jueves 26 de febrero, cuando los narcobloqueos mantuvieron la ciudad en vilo y llevaron a mover este gran encuentro. Los fans presentes estaban ansiosos por este momento, contando cada minuto, pues la hora pactada había pasado y aún no daba comienzo; algunos tímidos chiflidos se escuchaban en la sala; otros de los asistentes señalaban que ya podrían haber escuchado un par de temas; todos ansiaban vivir la magia que le caracteriza a la agrupación al conectar con su público, pero todo se vio compensado, aunque en el sitio de venta de boletos macaron una duración de 90 minutos para el evento, los asistentes disfrutaron de poco más de dos horas de guitarras estridentes en completa distorsión.
Llegado el momento, la oscuridad en la sala se rompió con los acordes de «Numb» de Linkin Park, y no, no era un error de cabina, sino el preámbulo para recibir a una alineación que llegaba con el impulso de haber recorrido España e Inglaterra en su gira europea. Atrás, un vinilo proyectado giraba lento sobre el fondo, referencia visual al álbum que motivó el encuentro, Live in Europe. Conforme avanzaba el concierto, las imágenes proyectadas alternaban entre el logo y otras alusivas a la agrupación, así como tomas en vivo de lo que sucedía sobre el escenario, reforzando la atmósfera de intensidad.
La Sala 3 se mantuvo prácticamente llena. Pablo Barba, vocalista, sostuvo un diálogo constante con el público, compartiendo anécdotas y agradeciendo el apoyo recibido. La energía entre los integrantes de Ray Coyote se reflejaba en cada movimiento: riff distorsionadas, saltos y una entrega que contagió a todos, llevando a sus seguidores a corear el nombre de la banda en algún espacio entre canciones, además de que no dejaron de corear, saltar y cantar cada canción.

A mita del show, llamaron a un invitado para acompañarles: Blnko, presentado por Barba como el mejor exponente de la música independiente en la actualidad. Juntos ejecutaron “99% fe”, más adelante llegaron a pedir el regreso del invitado al escenario
El repertorio desplegó la amplitud de un sonido que mezcla hard rock, psicodelia y una estética mística sin concesiones. Pasaron “Ponle hielo”, “Colmillo”, “Monumental”, “Mr. Magpie”, “Tula única”, “Buddah / Alegrea”, “Códigos”, “Parcel the pass”, “Ob-1 de Orión”, “L. Brigada”, “Solid stage love song”, “Síndrome de esta calma”. Luego vino un respiro acústico con “Redemption Song” de Bob Marley enlazada a “Ceias”, antes de que la electricidad regresará con “El silencio”, “Nirvana”, “Sad astronauta”, “Tercerojo”, “Dracma”, “Dive-in deidad”, “Demetrial”, “Herculess” y “Círculos espirituales”.

Y, para el tramo final, todo se encendió con un círculo entre la gente con Ricardo Sahagún, una de las guitarras de la agrupación, al frente, mientras el público se movía en un frenesí contenido que por fin se soltaba del todo, dejando claro que no existía espacio alguno entre la banda y los suyos, todos compartieron el mismo plano.
Ray Coyote reafirmó su poderío escénico, cercanía con sus seguidores y la capacidad de proyectar su sonido más allá de las fronteras.
Texto y fotos: Roy Arce




































