*En el histórico regreso de Roberto Carlos, entre bromas, confesiones y sus clásicos inolvidables, el astro brasileño celebró 60 años de carrera en un recinto que se rindió ante su carisma

Después de reprogramar el concierto inicialmente anunciado para el sábado 17 de mayo del año pasado —el cual serviría como evento inaugural de la Arena Guadalajara—, el legendario cantante brasileño Roberto Carlos se presentó en el recinto para saldar la deuda con el público tapatío.
A las 21:30 h, con la orquesta de trece músicos ya instalada, las luces se apagaron. En las pantallas comenzó una proyección que recorría sus más de seis décadas de trayectoria y el cúmulo de reconocimientos inigualables de “El rey de la música latina”, mientras se interpretaban versiones instrumentales de sus grandes éxitos.
De pronto, el hombre del «Millón de amigos» apareció vestido completamente de blanco. Inició su presentación con la característica «Emociones», despertando una ovación inmediata. «He tenido muchas alegrías aquí en Guadalajara«, fueron las palabras del cantautor, interrumpidas por una joven fan que le gritó “¡Eres mi papá!”, provocando risas entre la multitud.
Los éxitos no se hicieron esperar. “Qué será de ti”, “Cama y mesa” y “Detalles” —cantada en español y portugués— formaron la terna perfecta. Durante el tema “Desahogo”, el artista interactuó con el público en la parte final, jugueteando con la frase “cuando me quieras tener” y elevando la potencia de las voces presentes. Siguieron piezas emblemáticas como “Lady Laura”, dedicada a su madre, y “Yo te quiero así”.

Entre bromas, el artista mencionó que las tres cosas que más le gustan son el sexo con amor, el sexo y, por último, el helado de vainilla. “Esas tres cosas son perfectas”, afirmó antes de entonar “Yo te propongo”. La temática sensual continuó con “Cóncavo y convexo”, cerrando así el primer bloque. Tras esto, dejó a su orquesta tocando al ritmo de “La carcachita” durante diez minutos, un intermedio que el público aprovechó para ir por bebidas, como si de un entreacto teatral se tratara.
Al regresar, Roberto Carlos retomó el micrófono: “Esta canción habla de un tipo de amor que a toda mujer le gustaría tener; de un tipo que yo intento ser. Tengan paciencia, aún tengo oportunidad”. Así dio paso a “Ese tipo soy yo”, la cual el sector masculino coreó a la perfección siguiendo las sugerencias del cantante.
El momento de mayor melancolía de la noche llegó con “El gato que está triste y azul”. Otros temas como “La distancia”, “Contigo en la distancia” y su himno “Amigo” fueron claves antes del clímax. Durante “Jesucristo”, se lanzaron cientos de rosas al público que abarrotaba la parte delantera del escenario, cerrando el bloque previo al anhelado encore.
Agradecido, el maestro regresó para interpretar “Amada amante” y, por supuesto, “Un millón de amigos”. Ante las súplicas de sus fans, volvió a salir para cantar “Solamente una vez” y despedirse definitivamente con una versión instrumental de “Amigo”, mientras la bandera de México lucía en las pantallas, culminando así la celebración de sus 60 años de carrera.
Texto: Eduardo Roel Fotos: Salvador Tabares









