*Con lleno total y nueva fecha anunciada, el Despecho Tour de Jesse & Joy llegó con un mensaje de unidad y resiliencia en la Arena Guadalajara

Con Jesse & Joy, la música sirvió para reafirmar que los momentos positivos prevalecen. A través del mariachi, versiones acústicas y una cercanía directa, marcaron su vínculo con el público e hicieron sentir a los hermanos Huerta como tapatíos.
Fue alrededor de las 22:00 horas del viernes 27 de febrero cuando las luces de la Arena Guadalajara finalmente se apagaron para dar pauta al emotivo concierto de Jesse & Joy. Minutos antes, los artistas sostuvieron un encuentro con la prensa en una pequeña charla, contestando sus inquietudes y recalcando la necesidad de mostrar que las cosas buenas siguen ocurriendo, a pesar de la situación tensa que vivió la ciudad y el país en general unos días antes. Destacaron que siempre siguieron las indicaciones que las autoridades brindaron sobre el proceder en los días posteriores a lo sucedido, pero siempre con la consigna y conocimiento que ante el mensaje de amor que llevan y saben que su público lo comparte es lo que se viviría esa noche con total seguridad para todos los presentes. Así mismo, se confirmó el sold out de esa noche y el anuncio de una nueva fecha para el viernes 29 de mayo.

El concierto comenzó con Jesse , como una figura solitaria sobre el escenario acompañado por su teclado interpretando «Esto es lo que soy». Fue un inicio íntimo, casi confesional, que contrastaba con la magnitud del venue lleno. La gente, llena de emoción, cantó y coreó a todo pulmón cada estrofa. «Ya no quiero» y «Digas lo que digas» le siguieron, provocando un estallido de emoción y color con la llegada de Joy. «Chocolate» y el tema que da nombre a su reciente producción, «Lo que nos faltó decir», sirvieron como puente en este encuentro sobre el tablado.
El público no se guardó nada. Pelotas blancas gigantes flotaban sobre la multitud, empujadas de mano en mano, mientras en el escenario, Jesse & Joy alternaban formatos. Tras «Mi tesoro», pasaron al modo acústico con la energía de a la intimidad donde la guitarra y las voces hermanadas en «No sé cómo lo haces», «Gotitas de amor» y «Cuando estamos solas» mantuvieron a los casi 20 mil asistentes en un silencio general momento.
Pero como eso se trataba de un encuentro, hubo gestos que buscaron acortar la distancia. Joy descendió entre el público para cantar «Nuevos recuerdos», mientras recorría la Arena entre sus fans; también, Jesse se trasladó a una plataforma en el fondo de la parte baja para interpretar «Dulce melodía» y «Muero de amor», con miles de personas a su alrededor. Todo era magia para las almas que se hicieron presentes para esta velada. Los temas seguían y los giros continuaban; el Mariachi Alma de Zapopan, tomó el lugar junto con Joy, luciendo orgullosa su gran voz con un popurrí que incluyó éxitos nacionales como «Si nos dejan», «Si no te hubieras ido», «La Bikina», «Volver, volver» o «Caray», espacio que conectó el sonido pop con las raíces que los hermanos defendieron al hablar de su reciente paso por el Festival Viña del Mar y cerraron el bloque interpretando juntos «Un besito más» al son del mariachi. Joy bajó a cantar entre sus fans en más ocasiones; por su parte, Jesse con su guitarra, se subía a las tarimas cercanas al escenario para estar más cerca de sus seguidores.
El setlist fue un viaje por su carrera. Desde los cortes más recientes como «3 AM» o «La de la mala suerte», pasando por «Invisible», «Montón de estrellas», «Me quiero enamorar» y el ya mítico «¡Ay, Doctor!», hasta los éxitos radiales como «Corre» y «Espacio sideral», que cerraron la noche en un encore explosivo, tenían a todos a tope. Las pantallas con colores saturados y serpentinas que volaban por los aires, fueron parte de esos toques que daban vida a las interpretaciones; desde abajo del escenario, donde hubo momentos especiales en más de una ocasión, toda la Arena se lució radiante por las luces de miles de celulares moviéndose al ritmo de las canciones

Fue cerca de la media noche cuando todo concluyó, dejando el claro mensaje de que la ciudad, paralizada una semana atrás por la violencia, recuperó en la música un espacio común, lleno de amor, donde las cosas bonitas siguen pasando.
Texto y fotos: Roy Arce





















