Texto de Martha Calvillo Gómez
Desde las 19:00 horas el pasado jueves 29 de noviembre, el salón Enrique González Martínez del área internacional de la FIL luce abarrotado por los espectadores que esperan impacientes el pase de entrada a la lectura dramatizada por el actor mexicano Diego Luna y el compositor Jaime López, del poema “Aullido” del norteamericano Allen Ginsberg.
Un escenario simple, una mesa de ping pong, silla, antigua máquina de escribir y una botella de tequila son algunos de los elementos montados para la puesta en escena. Entre gritos y aplausos del público en el que predominan mujeres, Diego Luna y Jaime López hacen su esperada aparición. Con música de fondo y la sala llena en su totalidad, comienza un juego de ping pong entre el actor y el músico, Diego se dirige al auditorio y recita el título del poema, vuelve al juego, en donde Jaime queda inmóvil, después de una breve pausa con la frase “Vi a las mejores mentes de mi generación morir por la locura”, Diego comienza el relato.
El poema que fuera escrito en 1956 fue recitado e interpretado entre jazz, rock, melodía, silencios, exaltaciones, emociones y leves interacciones con el público por parte del actor que lució en todo momento fiel y concentrado en su papel. Una a una las hojas del poema fueron disminuyendo, el momento culminante llegó cuando López, tomó una bandera de Estados Unidos y se arropó en ella. Por su parte Luna, estremeció a todo el auditorio, se hincó sobre el escenario y con un grito de “Santa Alma”, tomó un letrero con la palabra “Alma” escrita y miró al techo.
Una ola de ovaciones, aplausos y gritos invadieron el salón, Diego y Jaime se unieron a ellos, se abrazaron, agradecieron a los presentes, para de la misma mañera en que entraron, salir del recinto.

