Texto: MATÍAS MIRANDA
Cualquier hombre cívico, sabe que juzgar a un hombre por sus actividades lícitas e ilícitas, conlleva un proceso de desgaste y, además, de respeto mutuo.
Así que si un abogado de Estados Unidos decide tomar el caso de un espía ruso capturado en suelo estadounidense (y, peor aún, en plena Guerra Fría), el resultado será desastroso porque toda una sociedad se le “echará” encima al pobre abogado, por defender otros intereses ajenas a su país. Justo en esa diatriba, se encuentra James B. Donovan (Tom Hanks) y a pesar de que logra que el espía ruso de nombre Rudolf Abel (Mark Rylance) no sea condena a la pena de muerte, muchos de sus coterráneos lo consideran un traidor. Pero su suerte cambia cuando es capturado en suelo ruso un piloto estadounidense y la única manera de regresarlo a casa, es intercambiándolo por el espía ruso en pleno suelo escabroso de la otrora Alemania del Este. Así que el abogado Donovan hará un viaje donde incluso su vida estará en constante peligro. Así, palabras más, palabras menos, es el esqueleto básico de Puente de Espías que próximamente se estrenará en México.
En este regreso del multifacético cineasta Steven Spielberg a la pantalla grande (que además firma el guión junto a los Hermanos Cohen, algo inédito), el espectador se encuentra con el lado sosegado del creador de Parque Jurásico. Sí, Spielberg en materia de drama posee un acercamiento recto y conciso a la hora de presentar las vicisitudes que observamos en pantalla. Atrás quedan las tomas arriesgadas o inauditas; más bien, decide mostrar a los personajes dentro de sus actividades diarias y familiares. De ahí, parte para hilvanar el esquema básico de la cinta y dejar que el espectador se vaya enredando con la historia.
PUENTE DE ESPÍAS (Bridge Of Spies).
D: Steven Spielberg. Con Tom Hanks, Mark Rylance y Alan Alda. Estados Unidos, 2015. Duración: 141 minutos. Sitio Oficial: http://bridgeofspies.com
Es cierto, los Hermanos Cohen le inyectan ese lado jocoso de humor negro, que genera una notable balanza entre un tono irreverente y otra más clásico. Hanks, como siempre, pulcro y netamente respetable con su actuación. Vaya, estos papeles de “gente seria” le quedan como anillo al dedo y sale avante de cualquier crítica.
Así que Puente de Espías puede ser la elección correcta para degustar una tarde en compañía de una película que, a pesar de no ser llamativa, sabe ponerle imán a la atención de espectador. De hecho, es lo menos que se puede esperar de un peso pesado de la cinematografía mundial como lo es el señor Steven Spielberg.
-
8.5


