*ZAZ regresó a Guadalajara y reconquistó a los tapatíos con un emotivo concierto, repitiendo el Teatro Diana como recinto en el que desfilaron los temas más representativos de su carrera

Si bien la música francesa no suele tener épocas doradas prolongadas en Latinoamérica, sí existen algunos fenómenos muy particulares que logran trascender esa frontera idiomática y cultural como para formarse una buena reputación y un nutrido grupo de fans que esperan sus presentaciones aunque sea varios años. Una de ellas es ZAZ, la cantante francesa que ha estado en la ciudad en dos ocasiones, con separación de casi diez años entre una y otra, pero permanece en el consciente colectivo y puede darse el lujo de regresar al recinto que la recibió por primera vez con un espectáculo cargado de energía, nostalgia y conexión directa con sus seguidores como si se tratara de aquel primer concierto en el ya lejano 2015.
La extendida ausencia se rompió abruptamente la noche del viernes 20 de febrero cuando, minutos después de las 21:00 horas, entre penumbras apenas sesgadas por una tenue iluminación, la cantautora apareció en el escenario acompañada de su banda, sosteniendo una cámara cuyo video se proyectaba en la pantalla. La velada abrió con “On ira”, un tema ideal para dejar el asiento y entregarse por completo a la seductora chanson française contemporánea. A lo largo de la noche, ZAZ alternó entre la fuerza rítmica de canciones como “Comme ci, comme ça” , “Si jamais j’oublie”, “Qué vendrá” y “Sous le ciel de Paris”, logrando un equilibrio entre sus influencias del jazz manouche, la chanson francesa y el pop.

Con enorme esfuerzo, pero gran disposición, la artista estrechó la cercanía con su público dirigiéndose en español en varios momentos para agradecer el cariño y expresar su emoción por regresar a Guadalajara. “Siempre es un placer volver a México”, comentó sonriente, provocando aplausos en todo el auditorio.
Uno de los momentos más destacados de la noche ocurrió cuando bajó del escenario para cantar entre la gente recorriendo varios pasillos, generando una atmósfera íntima que contrastó con la potencia vocal que demostró en los temas más enérgicos. La complicidad con sus músicos también fue evidente, especialmente durante los solos de guitarra, contrabajo y batería
Tras poco más de hora y media , ZAZ se despidió entre aplausos, pero regresó para un encore en el que interpretó su versión de «La vie en rose» y la esperadísima «Je veux», canción que le diera su más grande proyección internacional, dejando al público de pie y con una sonrisa que confirmó que la noche había sido una celebración melómana y una conexión más allá de las fronteras.
Texto: Karen de Alba González Fotos: Luis Gómez Sandi «Lags»
















