*En la tercera temporada de sus sesiones, el Estudio Diana presentó a Cocktel Cavalier con una audiencia que se movió sin parar, demostrando que algunas bandas sólo necesitan una pausa para volver con más fuerza

La tercera temporada de Sesiones Estudio Diana continúa dando espacio a proyectos que fortalecen la escena musical local, y el jueves 29 de mayo fue el turno de Cocktel Cavalier, quienes no necesitan presentación; la agrupación originaria de Zapopan volvió a los escenarios hace dos años, tras una década de actividad y un receso que parecía definitivo.
El concierto comenzó puntual a las 21:00 horas, cuando los asistentes, que convivían en la explanada del Teatro Diana, ingresaron al Estudio para disfrutar de un formato íntimo en un ambiente de cercanía entre músicos y público. Ente los asistentes se mezclaban los seguidores, músicos de la escena local, ex integrantes del proyecto y el núcleo familiar más directo, incluidos los padres y la hermana del vocalista, Fernando García. La presencia del puesto de mercancía oficial reforzaba esa atmósfera de autogestión que define a los circuitos independientes.

Arrancaron con “Green Mary surf time”, y el sonido ya llevaba esa mezcla que los distingue: ska, rock, reggae, algo de funk y pinceladas electrónicas con samplers bien integrados. Fernando García, se movía entre armonía con su banda y la mirada hacia el público. Un ecosistema afectivo que convertía el concierto en algo más que un showcase.
Las canciones pasaron con fluidez: “Nancy boy”, “Todo el tiempo”, “Santiago Nasar”, “Sudando”. En cada una, los asistentes bailaban, cantaron y vitoreaban al grupo. El repertorio incluyó “Todo está bien”, “A mi favor”, e incluso “Dulce mañana” un estreno, inspirada en esos amores que se quieren mucho, pero a lo lejos.
También se escucharon: “Guitarra”, “El Santo”, “Estoy seguro”, “Has roto mi tambor”, “Camino de lucha”, “A diario” y “Skaliman”.
Hubo un punto de inflexión promediando el show, cuando el quinteto abandonó brevemente las tablas, a lo que se tuvo una breve intervención escénica. Un clown irrumpió con maleta en mano, exploró el entorno, manipuló los micrófonos con curiosidad y, tras el regreso de los instrumentistas, permaneció en escena ejecutando malabares primero con pelotas y luego con pinos de boliche, extendiendo su acto incluso hacia los pasillos del público.

En la recta final antes del último tema, Fer hizo el anuncio de ello, por lo que en automático la gente gritó al unísono con un “noo» solamente, por lo que el vocal bromeó sobre esperar que pidieran otra canción, y el público le respondió como pedía. Pero el vocalista aclaró que los tiempos del venue no daban para más, y continuó bromeando como lo realizó a lo largo del show de que era difícil terminar tarde o desvelarse ya no es como hace 25 años, cuando empezaron y eran más jóvenes. Además solicitó a todos los presentes que se acercaran lo más posible al escenario, sin dejar el pequeño que había entre las personas y el escenario.
Al fin de la música, se tomaron una foto general con los asistentes y posteriormente la banda bajó. Saludaron, convivieron, aceptaron abrazos y se tomaron fotos con quienes habían pasado la noche bailando ska con ellos, en una velada llena de malabares y esa cosa rara y valiosa que ocurre cuando una banda es agradecida y cobija a su gente. Mostrando que su propuesta sigue evolucionando y fiel con quienes los han acompañado desde sus inicios.
Galería del show
Texto y fotos: Roy Arce






































