La Estrategia de lo Imperecedero

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Texto y fotografía de intrínseca reverberación: DAVID MELÉNDEZ

Hace mas de diez años, Peter Hook fue corrido de New Order como si fuera un vil harapo.

Y ahora, hace mas de diez años que Hook es el carcerbero legítimo del legado de Joy Division y ese banda que nació después de que Ian Curtis decidiera pasarse al bando de los muertos. Él ha sabido revivir cada gloria, cada triunfo de una discografía vasta y atrapante, mientras que sus ex compañeros se han hundido en la vacua presunción. Lejanos están aquellos tiempos en que esa dichosa diatriba fatalista donde el futuro parecía un abismo totalitario al ya no existir más Joy Division, hizo que los protagonistas restantes no se amilanaran y decidieran con ahínco darle la vuelta a la melancolía y sombría tenebra, para arroparse con algarabía en la alegría del pop de quilataje electrónico. Así, nació New Order y llegaron los vástagos sonoros para decantar cualquier infamidad: primero fue “Thieves like us”, luego “Blue monday”, enseguida “Bizarre love triangle” y de ahí para adelante, un cúmulo de himnos que nos pusieron a llorar, a hilvanar suspiros, a triturar la pista de baile, a colapsar la válvula mitral y destazar nuestras cuerdas vocales a la menor provocación.

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Pero las amistades, duran muchas veces lo mismo que las sonrisas más brillantes. Y Peter Hook fuera de New Order no fue el acabose sino la catapulta para demostrar su entereza como músico. Y esta cuarta visita a Guadalajara (y segunda al C3 Stage) fue la constancia de lo anterior. Porque Hook vino a sonreír, gritar, sudar, levantar la vista al cielo para darle gracias a Ian Curtis (cómo bien lo ha espetado) por esas inmensas letras que redactó con aplomo atemporal y despachar, en esta ocasión y durante la primera parte del concierto, canciones míticas de New Order, y temas icónicos de Joy Division para cerrar la velada, junto a su banda The Lights.

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Lo mejor y algo que se agradece de forma capital, es que en sus tres presentaciones en México hizo pequeños cambios de canciones. En Guadalajara el set de New Order arrancó con “Round and round” y “Vanishing point”, mientras que en Monterrey y CDMX lo hizo con “All The way” y “Run” y “Regret” y “Run”, respectivamente. A su vez, con la parte dedicada a Joy Division, Hook abrió en la Perla Tapatía con “The eternal”, “Decades” e “Isolation”, y para la capital regiomontana fue “No lost love”, “Heart and soul” y “These days” y en el otrora llamado Distrito Federal, interpretó “Day of The Lords”, “New dawn fades” y “Shadowplay”.

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Lo mejor del asunto fue palpar los nuevos giros preciosistas (intros y outros) agregados a canciones como “Blue monday”, “The perfect Kiss” o “True faith”. Basta el ejemplo de “Decades”, que pasó de ser un lacerante agobio para el suicidio, a un electroshock sonoro con distorsión salvaje de gallarda piel sonora, cortesía del guitarrista David Potts, mismo que también cantó algunos cortes casi completos de New Order, por su gran parecido a la tesitura de Summer. Por otro lado, el hijo de Hook, Jack Bates, no estuvo presente detras del bajo en esta pequeña gira mexicana, así como tampoco lo ha estado desde hace varios meses, ya que The Smashing Pumpkins lo contrató como su bajista oficial para su gira de reunión Shiny and Oh So Brighton y una próxima que arranca en Inglaterra el 16 de octubre para conmemorar su 30 aniversario. Así que los deberes de las cuatro cuerdas actualmente están a cargo de Yves Altana, un buen amigo cercano de Hook. La banda The Lights se complementó con Martin Rebelski en sintetizadores y programaciones, Paul Kehoe en batería y el ya citado Potts.

Al final, el túrmix de punk, post-punk, acid house, madchester y hasta New Romantic, fue hilvanado con suma argucia por parte de Hook y sus compinches sonoros que pusieron a rememorar y bailar a unas 600 personas, con las canciones de dos bandas seminales y capitales del mundo de la música.

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