¡Tukkersazo!

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Sofi Tukker_C3 Stage_Diego Rodríguez

Texto: DAVID MELÉNDEZ

Fotografía: DIEGO RODRÍGUEZ

Las noches infernales tienen nombre: Sofi Tukker.

Sí, como era de esperarse a Guadalajara la dupla neoyorquina de Sophie Hawley-Weld y Tucker Halpern, llegó para triturar cualquier frontera de tranquilidad que pisara el público que asistió al C3 Stage para ver su estamínica presentación. Esa especie de tropicalismo sincopado con efluvios de electrónica sofisticada y de cierto ADN lounge, causó euforia y fue el mejor pretexto para iniciar el bacanal. Y como era también de esperarse, no cabía ni un alma más dentro del C3 Stage.

El arranque fue directo a la yugular con ese africanismo exacerbado de su tema «Energia». Parecía la antesala de un conato de fiesta iracunda, de esas que borran las huellas de la cordura, máxime cuando sobre el escenario existieron ciertos detalles florales que acentuaron ese ambiente selvático. De ahí en adelante, repasaron toda su discografía y supieron contrastar su directo con cortes elocuentes y otras más de médula saltarina. «Fuck they», «Matadora», la emblemática «Best friend» y «Batshit» fueron algunas de las canciones que interpretaron ante más de mil personas que en todo momento vitorearon cualquier cosa que Sofi Tukker hiciera sobre el escenario.

Sofi Tukker_C3 Stage_Diego Rodríguez

La canción final estaba por demás cantada y «Drinkee» puso a todos en modo estrambótico, mientras Sophie machaba ese pegajoso riff de guitarra y Tucker levantaba al aire ambas manos en señal de aplauso. Y, claro, de ser una canción de tres minutos, la orgía sonora jungle se alargó más allá de los nueve minutos, con Tucker incluso bajando del escenario y prendiendo la euforia de la primera fila. Claro, Tucker lo dijo antes de que «Drinkee» se volviera una bomba de baile: dijo que iba a alargar el tema cuatro minutos más y que Guadalajara sería una bomba de hidrógeno. «How hard can you fucking go?«, gritó una y otra vez Tucker mientras el salto se volvía el sino y no el anhelo.

 

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