Una Furia Folk Punk Llamada Frank Turner

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Frank Turner

Texto de junta de consejo correctiva: DAVID MELÉNDEZ

Fotografía: ALEJANDRO MONROY

Las visitas inesperadas son las que más se disfrutan y rememoran.

Que Frank Turner haya venido a Guadalajara al foro intimista del C3 Rooftop, es otra de esas sorpresas que quedan enganchadas a la psique sin mayores esfuerzos. Su visita, se dio gracias a su tour No Man’s Land, que tocó CDMX y Guadalajara junto a su banda de soporte The Sleeping Souls.

Frank Turner

Viejo conocido de disqueras emblemáticas como Epitaph e Interscope, Turner ha sido una especie de navegante insurrecto entre las aguas del punk y del folk, con esa garra de alt rock lista para descuartizar cualquier pasividad y con una carrera en solitario (tras partir de su banda madre hardcorera Million Dead) que abarca ocho disco, siendo el más reciente el que da nombre a su actual gira No Man’s Land (2019).

Frank Turner

Pues, bien, su directo en tierras tapatías fue un apabullante ejercicio de 24 canciones con un Turner entregado en su totalidad al público y a su música. Es uno de esos músicos que jamás se amilana bajo ninguna circunstancia y sobre el escenario lo da todo. En el C3 Rooftop presentó más bien un recorrido por su amplia discografía y sólo ofreció un corte de su más reciente álbum, el tema «Jinny Bingham’s ghost».

Frank Turner

Arrancó con el segundo track de su sexto disco en estudio, Positive Songs For Negative People (2015), la trepidante «Get better» para después enrolarse a «1993» y proseguir con uno de sus clásicos, «Long live the queen» de su segunda placa Love Ire & Song, editado en 2009. De su debut como solitario en 2007, desempolvó «Worse things happen at sea».

Frank Turner

La noche pasó entre peticiones de Turner para armar un círculo y entrarle duro al slam, y consejos de que para pasarla bien todos los presentes debían respetarse, así como sentirse feliz de arrancar en tierras mexicanas lo que sería está gira por el Continente Americano. Y la velada se despidió de forma brutal con ese hecatombe de baile, «Four simple words», que hace una apología de alguien que no sabe bailar pero tiene las ganas y hará su mejor esfuerzo de hacerlo en ese show de punk rock al que asistirá.

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