Por José Luis «Zurdo» Terrones

La consolidación del baloncesto femenil
Entre 2028 y 2030, la WNBA tendrá 18 franquicias, en 2026 debutarán dos nuevas con Portland y Toronto, por tanto, la liga profesional de baloncesto femenil en Estados Unidos se consolida; ya que ha ido incrementando su mercado tras lograr un nuevo acuerdo laboral este año. 2026 será la primera temporada con 15 equipos, desde 2024 existió la amenaza de huelga, algo que se esfumó tras llegar a buen termino las negociaciones con un nuevo contrato colectivo de trabajo; que culminará en 2032.
Por primera vez en la historia de la liga, una jugadora ganará más un millón de dólares anuales por jugar, el salario promedio de la WNBA en 2026 oscilará en los 583,000 dólares; un aumento de 450% respecto al 2025. “Este convenio representa un momento decisivo en los 30 años de historia de la WNBA y de todos los deportes profesionales femeninos”, afirmaría la comisionada Cathy Engelbert tras lograr ese acuerdo laboral; que le dará tranquilidad a la liga.
El límite salarial pasará de 1.5 a siete millones de dólares en los equipos, se irá ajustando conforme incrementen los ingresos de la liga; al crecer el mercado con nuevas franquicias; la WNBA se consolida. Se espera que para 2032 que culmine el convenio colectivo de trabajo, las figuras de la liga ganen hasta 2.4 millones de dólares; de acuerdo con las mismas proyecciones de la liga. Las Toronto Tempo, nueva franquicia, firmó a Marina Mabrey y Brittney Sykes; con los primeros contratos de la historia en millones de dólares para mujeres en el baloncesto.
No se puede comparar los salarios de los jugadores de la NBA, con un promedio de 13 millones de dólares en la campaña 2025-2026, respecto a la WNBA, que será de 583 mil dólares para la temporada 2026, porque la temporada varonil abarca de octubre a junio, mientras que, con las damas; solamente juegan de mayo a septiembre. Los contratos de televisión, la venta de entradas, de mercancía, de licencias, patrocinios, publicidad; no es comparable.
Mientras la NBA busca expandirse a 32 equipos con las franquicias de Las Vegas y Seattle para 2028, la WNBA llegaría a 18 equipos en 2030, el contrato máximo para una jugadora en la rama femenil es de 1.4 mdd anuales, en cambio, con los hombres; ya dos jugadores superan los 70 mdd anuales con Shai Gilgeus-Alexander y Devin Booker. Dependiendo de las fuentes de ingresos de la liga es la ganancia para los jugadores, para las mujeres, es un gran incremento a su salario lo acordado en el convenio colectivo.
Al igual que en la rama varonil, varias mujeres perciben más ingresos por ser el rostro de algunas marcas, como es el caso de Caitlin Clark, jugadora del Indiana Fever, quien tiene un contrato de novata de cuatro años y 338,056 dólares, pero con el nuevo convenio colectivo, su salario anual podría ser de medio millón en 2026. Según Sportico, la base de las Fever, percibió 16.1 millones de dólares en 2025, con el 97% de esos ingresos, provenientes de patrocinios, por acuerdos que tiene con marcas como: Nike, Gatorade, Wilson, State Farm, Panini America, Hy-Vee, Xfinity; entre otras.

Un convenio colectivo de trabajo a largo plazo garantiza estabilidad y crecimiento en el deporte, como lo ocurrido con la WNBA, que permitirá el debut de Portland y Toronto en 2026, la llegada de Cleveland en 2028, Detroit para 2029; Filadelfia en 2030. Sin un acuerdo entre todas las partes, decrece el interés por el deporte, bajan los niveles de audiencia, los patrocinadores se van; los aficionados se alejan. Sin duda, el baloncesto femenil en Estados Unidos va camino a una consolidación, un modelo que será emulado en otras partes del mundo a mediano y largo plazo.