*De los foros alternativos al Auditorio Telmex: la agrupación venezolana consolida su idilio con la Perla Tapatía ante un lleno total que anticipó la fiesta mundialista

El ascenso de Rawayana en la Perla Tapatía ha sido una carrera de resistencia y constancia. Su historia musical en la ciudad se ha escrito paso a paso, dejando huella en escenarios como el Foro Independencia, el C3 Stage y el Teatro Diana. Sin embargo, su reciente presentación en el Auditorio Telmex marcó un hito definitivo: un sold out rotundo que iluminó el recinto y consolidó su estatus en el gusto del público local.
El ambiente previo al concierto ya anticipaba la magnitud de la velada. Entre el público predominaban los outfits playeros y los jerseys de fútbol; al ser un espectáculo antesala a la inauguración del Mundial, la euforia colectiva hacía sentir que la justa deportiva ya había comenzado.
A las 21:15 h, las luces se apagaron de golpe mientras las notas de una cumbia detonaban la locura: un peculiar contraste sonoro entre «Mis sentimientos» de Los Ángeles Azules y «Ahora te puedes marchar» de Luis Miguel. La ovación fue unánime cuando el nombre de Rawayana brilló en las pantallas gigantes.
El escenario, transformado en un exuberante rincón tropical adornado con plantas vivas y secuencias audiovisuales, recibió al combo de seis músicos. La alineación, liderada por Andrés «Fofo» Story (batería), Antonio «Tony» Casas (bajo), Alejandro «Abeja» Abeijón (guitarra) y la desbordante energía de Alberto «Beto» Montenegro (voz), se complementó a la perfección con un tecladista dominiqués y un percusionista mexicano.
El viaje sonoro arrancó formalmente a las 21:30 h, al ritmo de “Soltero” y “Bienvenidos a la tierra”, con un «Beto» que, emulando el final de una noche de copas, recorría el escenario recogiendo basura en una bolsa negra. La transición hacia “Dame un break” —enmarcada por una lluvia de tiras rojas desde lo alto— terminó por convertir el Auditorio en una auténtica pista de baile. Éxitos como “Naguará”, “Me pasa (Piscis)” y “La noche que no había Uber” completaron el primer bloque de la noche.
“Muy buenas noches, Guadalajara. No tienen idea de lo hermosos que se ven esta noche; muchísimas gracias por llenar este lugar, qué locura… Estamos trabajando nuestro poder de manifestación. Cierren los ojos por un momento y manifiesten algo lindo para ustedes y algo lindo para el mundo”, pronunció el vocalista, sellando un pacto de interactividad con sus fanáticos.
El repertorio continuó fluyendo con “Reyimiller”, “30K”, “911” y “Cimarrón”, tema en el que Alberto tomó la guitarra eléctrica para dinamizar el show. El funk más puro llegó de la mano de “Véngase I” y “Funky fiesta”, un guiño directo a sus compatriotas de Los Amigos Invisibles. Para entonces, las pulseras luminosas de los asistentes titilaban en sintonía con el reggae de “Binikini”, la entrega colectiva de “Feriado” y el frenesí de la “Hora loca”.
Llegado el turno de interactuar, el guitarrista Alejandro «Abeja» Abeijón soltó una provocación: “¿Qué pasó, Guadalajara? Necesito que se guarden un poquito porque después nos vamos a ir todos a un after”. «Beto» no tardó en bromear asegurando que él prefería irse a «Mimir», desatando los reclamos cómplices de la audiencia.
La primera gran sorpresa de la noche ocurrió de forma inesperada. El vocalista apareció en uno de los palcos para interpretar en formato acústico “Tonada por ella”, antes de invitar a un consentido de la casa: Caloncho. El artista tapatío por adopción desató el canto masivo con los acordes de “Palmar”.
El clímax de la noche cambió de coordenadas cuando las percusiones marcaron el inicio del ‘After del After’. En un giro sorpresivo, la agrupación de Caracas se colocó en el centro del público para armar un DJ Set de más de una hora que transformó el auditorio en un antro gigante. En este formato electrónico desfilaron “Si te picas es porque eres tú”, “Se presta” y “Conga”. Durante la ejecución de “Bendito”, un grito de “¡Arriba Guadalajara, ALV!” encendió la euforia total.
La fiesta continuó con “Besos ricos”, “Game over” y “High”, antes de mutar en un karaoke masivo con “Azul”, el clásico de Cristian Castro. Temas como “Qué rico, PR!”, “Coronado”, “Domingo familiar” y “Veneka” cerraron este bloque, donde destacó que los músicos lucieron jerseys de equipos del balompié mexicano como las Chivas Rayadas del Guadalajara, el América y la Selección Nacional.
De regreso en el escenario principal, la banda enfiló el cierre definitivo de la noche. “Estamos acostumbrados a compartir lo nuestro, hablando de los tiempos difíciles”, comentó el vocalista mientras mostraba con orgullo uno de los gramófonos de la academia que ya adorna sus vitrinas.
Con las interpretaciones de “Como de sol a sol”, “Mal portada”, “Amor de contrabando”, el cover de Proyecto Uno “Otra noche (Another night)” y las indispensables “Inglés en Miami” y “Se vienen cositas”, Rawayana selló un encuentro memorable en el que los venezolanos se despidieron con un profundo y genuino agradecimiento a la capital jalisciense.
Texto y fotos: Eduardo Roel




