*Panteón Rococó y Los Auténticos Caligaris, formaron una triada explosiva de ska que reventó el Coliseo GNP

El pasado jueves 22 de octubre, el Coliseo GNP abrió sus puertas desde las 17:00 horas para recibir una auténtica descarga de energía, mientras cientos de seguidores comenzaban a ingresar con la expectativa a flor de piel. Entre el público flotaba una gran incertidumbre, ya que nadie sabía con certeza qué agrupación iniciaría las acciones de la noche.
Finalmente, el encargado de dar el banderazo de salida fue Panteón Rococó, desatando la euforia colectiva. El arranque estuvo liderado por Dr. Shenka, quien puso a bailar a los asistentes con los metales y el ritmo que caracteriza su trayectoria en los escenarios nacionales. Muchos de los asistentes acudieron portando las playeras de las bandas de su preferencia, destacando especialmente los fans de Los Caligaris, quienes llegaron maquillados como payasos haciendo honor al estilo visual de la agrupación. Tras esa gran apertura que preparó el ambiente, el despliegue musical continuó haciendo vibrar a los asistentes desde el primer minuto.

Durante esta sección inicial, el concierto sumó momentos sorpresivos con la aparición de invitados especiales sobre el escenario. Entre ellos destacaron los hermanos Chemín y Arturo el Tibu Santillanes, quienes aportaron su talento para conectar profundamente con el público presente. Asimismo, la bohemia se hizo presente con la llegada de Armando Palomas, con quien interpretaron el tema titulado «Vendedora de caricias», provocando el coro masivo de todos los seguidores que llenaban el recinto. Minutos más tarde, la energía continuó fluyendo con la participación de la Chiquis Amaro, marcando uno de los puntos altos de esta gran noche tapatía donde no podían faltar los clásicos ineludibles de la agrupación: «La dosis perfecta» y «La carencia», dos de los temas más esperados, cantados y disfrutados por todo el público presente.
Superada esta primera sección cargada de ska y colaboraciones memorables, la dinámica del evento apostó por la integración total desde el momento en que aparecieron Los Auténticos Decadentes y Los Caligaris. Lejos de presentarse por separado, ambas agrupaciones compartieron el escenario de manera constante, alternando canciones, cruzando integrantes y fundiendo sus estilos musicales en una colaboración continua. Desde los primeros bloques del repertorio, los músicos intercambiaron temas y se unieron permanentemente sobre la tarima para interpretar canciones conjuntas como «Viviré por siempre» y «Vení Raquel».

La interacción festiva alcanzó uno de los momentos más divertidos de la mano exclusiva de Los Auténticos Decadentes y Los Caligaris, cuando sacaron un balón gigante y jugaron a que los asistentes intentaran anotar en una pequeña portería colocada sobre el propio escenario, la cual ellos mismos movían de un lado a otro para provocar que el balón sí terminara cruzando la línea de gol y celebrar con todos.
La fiesta continuó con la llegada del segmento de baladas uno a uno, donde cada banda interpretó y cedió canciones con piezas entrañables como «Bolso gris», «El pájaro vio el cielo», «La Montaña» y «Osito de peluche de Taiwán». Los cruces de talento sorprendieron a los presentes con versiones memorables de «El Gran Señor», «Diosa», «Mi estanciera y yo», «Añejo w», «Quiereme así» y «Asado y Fernet».

Finalmente, en el ultimo el bloque del concierto desataron la locura colectiva cuando el escenario entero vibró con himnos ineludibles que el público coreó de principio a fin, tales como «El murguero», «Todos locos», «Kilómetros», «Loco» y «La guitarra», cerrando una jornada inolvidable de música y hermandad sobre la tarima.
Texto: Alicia Graciela Fotos: Diego Rodríguez

























