*Con un imponente escenario 360° y un repertorio lleno de himnos, el sexteto norteño desató la euforia y el romanticismo en la Nuevo Progreso

El legado de Intocable en la música norteña y en la escena de habla hispana es indiscutible. Con un catálogo que se ha convertido en el máximo referente del género, la agrupación texana se ha consolidado como la más influyente de los últimos 30 años. La noche del sábado, el sexteto volvió a demostrar su poder de convocatoria ante una Plaza de Toros Nuevo Progreso que vibró con un espectáculo impecable.
Con un recinto rozando su máxima capacidad, las luces se apagaron en punto de las 20:30 horas. En las pantallas se proyectó la leyenda: “Gracias por acompañarnos, Cultura Tour, Intocable 2026”, marcando el inicio de la velada. Al centro, un imponente escenario diseñado en 360 grados garantizaba una visibilidad perfecta para todos los asistentes. Bajo los acordes de un clásico de Elvis Presley como fondo, los músicos tomaron sus posiciones para dar comienzo a una noche que alternó la nostalgia romántica con la fiesta.
El tema elegido para abrir el concierto fue «Aire», momento en que la plataforma circular comenzó a girar. Al terminar la canción, Ricky Muñoz —vocalista, acordeonista y líder del grupo— saludó a la audiencia: «Muchas gracias por acompañarnos esta noche. Siempre es un gusto y un placer saludarles, se ven increíbles todos, felicidades. Ya me la sé, no vienen a escucharme hablar, ya entendí, vienen a escuchar música. ¿Están listos, Guadalajara?».
De inmediato sonaron clásicos como «Si me duele que duela», «Amor maldito», «Déjame amarte» y «Eres mi droga», los cuales pusieron de pie a la plaza entera, que bailó y coreó cada estrofa al unísono.

«Guadalajara, nos ponemos románticos. Ojalá algún día lleguen a enamorarse como la letra de esta canción, ¿todavía creen en el amor?», lanzó Muñoz antes de deleitar al público con «Es tan bello», para luego contrastar el ambiente con el desamor de «Bastó», «Mi castigo», «Eso duele» y el reclamo inevitable de «Estás que te pelas».
El repertorio continuó con éxitos como «No van a entender», «Tu soledad y la mía», «Alguien te va a hacer llorar», «Tu adiós no mata» y «Contigo». En una de sus intervenciones, el vocalista aprovechó para rendir homenaje al público local: «Muchas gracias por tantos años, tenemos historia y estamos eternamente agradecidos en su tierra; tierra del tequila, del mariachi y de mujeres guapas», provocando la ovación de las asistentes. El bloque cerró en lo alto con «Prometí», «Llévame en tu viaje» y un popurrí compuesto por «Fuertemente» y «¿Cómo te atreves?», preparando el terreno para el clímax de la noche.
Entre temas recientes y consolidados de su discografía sonaron «Te perdono», «Te amo para siempre», «Es mejor decir adiós», «Obsesión» y «Me gusta mi vida». Sin embargo, los momentos cumbre de la velada llegaron con los himnos de su carrera: «¿Y todo para qué?», «Coqueta», «Fuerte no soy» y «Sueña», canciones que encendieron la plaza antes del esperado encore.
El combo norteño no defraudó a sus fieles seguidores. Para el cierre definitivo, regresaron al escenario con una potente tercia: «Enséñame a olvidarte», «Soñador eterno» y «Modus operandi». Aunque en esta ocasión omitieron la emblemática «El amigo que se fue», el público desalojó el recinto con la satisfacción de haber sido testigos de una noche histórica.

Texto: Eduardo Roel Fotos: Diego Rodríguez










