Deftones: Calvario y Satisfacción

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Texto: DAVID MELÉNDEZ

Fotografía: JENNY MONTOYA

Y la larga espera minó parte de la euforia por congregarse cerca de Deftones.

Fuera del lado musical, el concierto de una de las bandas de art rock alternativo más famosas y consistentes de todo el planeta, se volvió un reverendo fiasco en la zona de acceso. No se entiende por ningún lado, cómo, habiendo anunciado con antelación que las puertas se abrirían en punto de las 19:00 horas, alrededor de mil 500 personas siguieran atascadas sin poder entrar al BMLS Showcenter a las 20:10 de la noche. Tampoco se comprende la espantosa actitud de la seguridad privada que, en puertas, blandía sus aparatos de descargas eléctricas (o stun gun) cuando la masa osaba ‘ponerse bronca’ tras más de 90 minutos de horrible espera inducida por sabe qué fuerzas oscuras de logística. Es impresionante cómo falla el orden y la cordura en los momentos cruciales, no por el público sino por las pusilánimes formas de organizar algo tan común como un concierto.

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Ahora bien, tras el desmadre inicial, adentro del BMLS las cosas se vivieron de forma más congruente. Porque, claro, una banda como Deftones lo vale absolutamente todo. Hasta recuperar la paciencia por presenciar un directo de antología. Y la experiencia sonora dominical tuvo sus primeras alegrías con un puesto oficial de merchandising, donde las playeras y sudaderas de la banda californiana tuvieron un precio de $350 y $650 respectivamente.

Al marcar las 20:40 horas, la agrupación canadiense Deadly Apples, salió para cumplir su parte de telonero. Su vocalista Alex Martel salió con su clásico sombrero negro para arrancar su presentación con «Infection» y esparcir su rock de tendencia industrial por los tímpanos tapatíos. Su set constó de seis canciones y se esperaba destrozara algunas cosas sobre el escenario (como es su costumbre) pero tan sólo bajo hacia el público al final y se lanzó para concretar un sencillo stage diving donde el micrófono desapareció entre las primeras filas.

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Con alrededor de tres mil personas ya en las entrañas del BMLS y el reloj marcando las 21:45 horas, Deftones salió para dar todo lo humanamente posible dentro de este recinto que los recibió con un calor sofocado infernal, y un público que lo único que quería era escuchar sus canciones. Justo al salir su vocalista Chino Moreno, la euforia se desató sin medida. Y fueron 19 canciones justas que a todos los presentes les parecieron ‘pocas’, debido al trauma de la larga espera afuera del BMLS. Aún así, el arranque se dio con «Headup» y cada garganta se entregó a Deftones sin freno ni pared. Los gritos coreando el nombre de la banda o al bien Chino Moreno estuvieron presentes toda la noche, al igual que los saltos y cantos desgañitados de placer. Lo curioso fue que de su más reciente placa Gore (2016), sólo interpretaron «Panthom bride» y muchos presentes esperaban que estrenaran más canciones de este álbum. Por otro lado, Moreno estuvo en contacto cercano con las primeras filas, ya que bajó en dos ocasiones para saludarlos y pasearse por todo el front row (como en el tema «Diamond eyes») y prácticamente cantarles ‘al oído’ a varios tapatíos que casi se vivieron locos de la emoción con su ídolo musical de toda la vida a escasos centímetros de su geografía corporal. Y, claro hubo el momento de los celulares que saltaron al aire (en general estuvieron ‘guardados’ casi todo el directo de Deftones, algo que se agradece) con «Chance (In the house of flies)» y fue una de los temas que mas hondo calaron en miles de entrañas.

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El final llegó con el clásico «Minerva» y «Rocket skates», que finiquitaron una velada de harta intensidad. Algunos presentes se preguntaron sobre la ‘tranquilidad’ de Moreno en su directo de Guadalajara, debido a sus frenéticos contoneos que son su sello de casa, pero habrá que recordar que en mayo pasado se fracturó un pie y tales accidentes no devuelven la movilidad al cien por ciento sino hasta después de varios meses.

Aunque fue una larga espera para reencontrarse con Deftones, el público quedó satisfecho. Ahora esperemos que este tipo de organizaciones para acceder a un concierto no se vuelvan a repetir…

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