Música aleatoria: la música creada al azar

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La idea de crear música a través de métodos referentes al azar se remonta a cientos de años atrás y ha sido una idea empleada por grandes exponentes de la música, incluso en la actualidad.

¿Qué es la música aleatoria?

Al pensar en el término aleatorio e intentar relacionarlo con la música, una de las primeras referencias es la de pensar en la reproducción aleatoria de canciones en una lista de reproducción ofrecida por plataformas digitales como Apple Music y que tanto contenido genera, como se ve en la popularidad y abundancia de informaciones musicales y selecciones de artículos misceláneos que incluyen un poco de todo, pero la idea de la música random o aleatoria tampoco va por ahí.

Al hablar de música aleatoria nos referimos a aquella que se crea y/o interpreta a partir de elementos de azar, con la intención de que el resultado final sea una obra innovadora que pueda ser guiada a partir de un ritmo o tono específico, pero sin que termine siendo predecible o completamente determinada por los mismos. Esta música no tiene dos interpretaciones iguales, pero no debe confundirse con la improvisación, ya que en este caso, el elemento de azar se utiliza en el momento de composición o al ejecutar las notas de una pieza previamente escrita.

La música de las probabilidades

El origen de la música aleatoria se remonta al siglo XVIII, cuando los compositores comenzaron a incorporar elementos de azar a sus creaciones y a la misma interpretación de la música.

Tal como lo comparte la plataforma de Cimat, el propio Wolfgang Amadeus Mozart desarrolló la obra Juego de dados musical, en la que los músicos utilizan dados de seis caras para seleccionar los compases a ejecutar mientras interpretan la obra, de esta forma, cada interpretación se convierte en un espectáculo diferente al anterior. Cabe mencionar que este método de expresión artística también ha sido utilizado por artistas clásicos como Joseph Haydn y compositores contemporáneos como John Cage.

Al incluir un mayor número de elementos de aleatoriedad a una obra, se crea una pieza cada vez más viva y menos predecible, y si por ejemplo, se utilizara un juego como los de ruleta que describe la plataforma Betway, con 37 o 38 casillas para las versiones europea y americana, respectivamente, el número de probabilidades de obtener una pieza musical única a cada interpretación se incrementa de manera exponencial. Esta forma de darle vida a una creación artística se ha ganado un reconocimiento especial en el mundo de la música hasta nuestros días, y ha tenido un buen recibimiento en México, a tal grado de llegar a contar con la presentación del compositor polaco Krzysztof Penderecki al frente de la OFUNAM.

Aleatoriedad más allá de la música

Uno de los principales objetivos para incluir aleatoriedad en un proyecto es el de obtener un punto de partida o un camino a seguir sin recurrir a la influencia de quien está al frente de dicho proyecto. Por ejemplo, los griegos antiguos se apoyaban del azar al momento de elegir a sus representantes como una forma de democracia, y los mismos eran cambiados de manera regular para mantener la igualdad de gobierno entre todos los ciudadanos.

En la época actual, el uso de elementos aleatorios es muy común dentro de la Inteligencia Artificial, de manera más concreta dentro de los llamados Random Forests, que son herramientas de análisis y decisión diseñadas para dar soluciones concretas e imparciales a problemas numéricos. De la misma forma, la simulación es otro campo que recurre al azar con la intención de obtener herramientas útiles para preparar a gobiernos ante fenómenos naturales de comportamientos impredecibles, como lo son los tornados, sismos y huracanes.

Finalmente, el arte es uno de los espacios en los que la aleatoriedad puede ser más fácilmente apreciada, por ejemplo, a partir del uso de objetos sin relación aparente para la creación de esculturas. Pinturas como las de Jackson Pollock, y obras literarias como las de la corriente francesa conocida como teatro del absurdo, también son una muestra del uso de elementos de aleatoriedad, ya que dentro de ellas no se persigue una creación ordenada de dichas formas de arte, sino que cada pieza se va construyendo sin una lógica aparente.

El objetivo de la música aleatoria es permitirle a los compositores e intérpretes crear a partir de la casualidad e innovar con cada pieza. Cuando el músico o director de orquesta determinan el orden de la música aleatoria se dice que esta es abierta, pero cuando la ejecución se da sin marco de referencia alguno sorprendiendo a músicos, compositores y escuchas por igual, se dice que se trata de música aleatoria cerrada.

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