Por José Luis «Zurdo» Terrones

La presión del favorito
La frase más celebre del entrenador legendario de la NFL, Vince Lombardi, “Ganar no es lo más importante, es lo único,” es motivación, por una parte, lapidaria por otro lado, para aquellos que llegan como favoritos a alguna competencia, pero se van con las manos vacías; porque llegar con la etiqueta de favorito es una presión extra en lo mental en el deporte. Los medios de comunicación, especialistas, público en general, cuelgan logros con base en un desempeño previo; sin embargo, el atleta o conjunto no siempre cumplen con las expectativas.
En este 2026, Japón llegaba como el campeón del Clásico Mundial en el beisbol, fracasaron al quedarse en la ronda de cuartos de final ante Venezuela, los nipones siendo ganadores en tres de las seis ediciones. No llegar siquiera a la final para defender un título, representó una vergüenza deportiva para su manager, Hirokazu Ibata; quien presentó su renuncia como un acto de dignidad. No ganar el Clásico Mundial es un fracaso para Japón, República Dominicana y Estados Unidos, por el talento con el que cuentan, por lo que representa el beisbol para ellos.
Durante los Juegos Olímpicos de Invierno Milán/Cortina 2026, el patinador estadounidense Ilia Malinin, terminó en octavo lugar en el patinaje artístico masculino, llegaba como el gran favorito, al ser el vigente bicampeón mundial, por ende, era el último en competir, ya sabiendo las calificaciones de sus competidores, fue víctima de la presión en su primera rutina con dos caídas; no alcanzó a remontar para llevarse una medalla olímpica individual. El llamado Dios de los cuádruples, tuvo dos caídas, declararía: “La presión se presta para un desplome inevitable”.
Ilia Malinin cuenta con 21 años, tendrá su revancha en otro ciclo olímpico, su compatriota Amber Glenn, en la rama femenil, también lidió con caídas en la prueba individual, no llevándose la medalla dorada en el patinaje artístico siendo la favorita. Mikaela Shiffrin tuvo su revancha en el esquí alpino al ganar el oro, tras fallar en Beijing con un noveno lugar, refrendó su leyenda de siete campeonatos mundiales en su haber; hasta los grandes tiene fracasos producto de la presión.
Guillermo Echeverría es el único nadador mexicano que ha impuesto un récord mundial en ese deporte, lo haría en los 1500 metros libres, previo a los Juegos Olímpicos de México 68, venciendo a la leyenda estadounidense Michael Burton, “Nos vemos en el podio”, fue un escrito que recibió, además, los medios y el gobierno de Díaz Ordaz, ya le colgaban la medalla antes de la competencia, el atleta padeció insomnio, terminó sexto lugar en la final olímpica; fue presa de la presión.
“Somos un equipo que no está para competir en el torneo, está para ganarlo.” Declararía Benjamín Gil, el manager de México, previo al Clásico Mundial de beisbol, ante los medios de comunicación, algunos lo tomaron como una cuestión de motivación, otros como ponerse presión de más, al final, México se quedaría en fase de grupos; no repitiendo llegar a semifinales como en 2023. Se esperaba mucho de la novena mexicana, por lo menos, cuartos de final, competir por los dos lugares olímpicos disponibles para Los Ángeles 2028, la presión de ganar para calificar ante Italia; desencadenó en una dolorosa derrota por 9-1.
Para el Mundial de Argentina 78, apareció la soberbia de la época, José Antonio Roca, el entonces entrenador de la selección mexicana de fútbol, declaró: «Le ganamos a Túnez, perdemos con Alemania y le ganamos a Polonia», poniendo presión de más a sus jugadores, México perdió 3-1 con Túnez, 6-0 con Alemania y 3-1 con Polonia, la peor actuación en la historia de los mundiales donde se ha calificado. No importa la competencia, el atleta o el deportista, la carga de ser favorito siempre pesa; más si alguien declara de forma irresponsable.
“Si no se pierde, no se puede disfrutar de las victorias.” Rafael Nadal