*Cerveza voladora, pogo, ambiente caliente y caos coreable: así se vivió el Destroy de Belafonte Sensacional y compañía

El reloj marcaba las 20:00 horas del sábado 16 de mayo cuando las puertas del Foro Independencia se abrieron. Afuera, el ambiente ya venía cargado: por un lado, a unos metros en el Estadio Jalisco vivía un duelo que tuvo al filo del asiento a toda una afición, y que culminó para el equipo local en la eliminación crucial en las semifinales de fútbol; por el otro, a unos metros, el Teatro Diana albergaba a Alex Ubago. Pero en el independencia, se encontró ofrecer un refugio de distorsión y baile. para noche llena de candor con el destroy de Belafonte Sensacional.
Al principio, la terraza del recinto concentraba a casi todos los asistentes. Nadie quería sudar antes de tiempo. Cerca de las 20:40, Daniel Nuñez comenzó su set. El productor mexicano, que encontró en la electrónica un refugio tras años de tocar en bandas, desplegó paisajes futuristas y decadentes. Sus ritmos hipnóticos y oscuros actuaron como un imán para quienes estaban afuera; la pista comenzó a poblarse de cuerpos moviéndose a ojos cerrados, entregados a una cadencia densa que dejó al público pidiendo más cuando su set concluyó a las 21:20 horas.

Llegó el turno de Grave/Mal. El dúo de tran(s)ce-punk, integrado por Beh (guitarra, secuencias, voces) y Ali (batería, sintetizador, voces), sonó poderoso. El slam se armó rápido con cabezas y cabellerar agitándose frenéticamente. Su EP Todo Acaba parecía una crónica exacta de lo que ocurría: baile en un mundo amenazante, como si ese momento pudiera estar ocurriendo en una casa cualquiera o en un foro con menos luces.
Para entonces, el lugar aún no se llenaba. Quienes habían llegado alternaban entre la terraza y el escenario, quizá esperando a los estelares o huyendo del calor del momento

Posteriormente, Belafonte Sensacional irrumpió en el escenario desatando lo que ellos mismos denominan un destroy. La agrupación mexicana desplegó su arsenal: “Lo hice por el punk”, “Valedor”, “Hay hormigas en el baño, John”, “OMI”, “Resistol”, “Todavía DF”, “Segundo acto de destreza juvenil”, “Trupillo guajiro”, “Negro soledad”, “El solitario”, “Suaves son los días”, “Oh shit oh fuck”, “Marris”, “Epic Arris”, “Convocatoria para el destroy”, “Ponte al tiro”, “La noche total”. La gente no dejó de cantar ni bailar. Algunos vasos de cerveza volaron por los aires; el pogo no podía detenerse. La agrupación se movía de forma caótica, como hipnotizada por su propia música. Ellos llaman a los temas, «NEL«, y a sus conciertos, «Destroys». Aunque tocan guitarras eléctricas en un mundo de drum and bass, «les mama el perreo«. Y el ambiente estaba ardiente: por el clima, por el futbol perdido, por la pura necesidad de romper algo bailando.

Ya a la medianoche, prácticamente en domingo 17, Trillones tomó el control. Polo Vega, psicoterapeuta e hipnoterapeuta de profesión, músico de larga data, ofreció un Anti DJ Set. Nada de electrónica melancólica. En su lugar, puso cumbias guapachosas y música brasileña. La poca gente que quedó no dudó en armar una rueda de baile; aparecieron los mejores pasos, y hasta “El Gober”, integrante de Belafonte, se sumó a la festividad.

El set terminó alrededor de las 00:30 horas. El tiempo ya no importaba con esta celebración que al termino de la música desde el escenario, los presentes cantaron las mañanitas a Polo. Un cierre inesperado, cálido y comunitario, entre sudor y sonrisas, después de una noche que empezó con poca gente en la terraza y terminó con todos bailando como si no hubiera final.

Galería Daniel Nuñez
Galería Grave/Mal
Galería Belafonte Sensacional
Galería Trillones
Texto y fotos: Roy Arce







































































