Resiliencia deportiva
Por José Luis «Zurdo» Terrones

Alex Zanardi falleció el viernes 1 de mayo a los 59 años de edad. El italiano que se reinventó tras sufrir un accidente que casi le costó morir el 15 de septiembre de 2001 en Alemania, perdiendo las dos piernas, pero no sus ganas de competir. El hombre que estuvo cinco temporadas en la Fórmula 1 del automovilismo, que quedó marcado por dos graves accidentes en su vida, aquél que le costó perder las extremidades en una competencia de CART y en el 2020, cuando tuvo un percance en el handbike al chocar con un camión en una carrera de relevos en la Toscana, sufrió traumatismos faciales y craneales para ser inducido a un coma.
El legado de Alex Zanardi va más allá de dos campeonatos CART en 1997 y 1998 en Estados Unidos; de ganar cuatro medallas de oro y dos de plata en Juegos Paralímpicos en 2012 y 2016 en ciclismo adaptado; de aquél récord en Ironman en la Maratón de Nueva York. Será recordado por su espíritu y determinación, por esa personalidad a prueba de todo, para él todo desafío era mirar hacia adelante, ser inquebrantable para inspirar a cualquiera; sin dejar de sonreír a la vida.
Al igual que Alex Zanardi, han existido otros deportistas que continuaron en el mundo del deporte pese a algún accidente, como el caso de la surfista estadounidense Bethany Hamilton, quien perdió el brazo izquierdo tras un ataque de un tiburón en 2003, cuando apenas tenía trece años de edad. Diez semanas después de lo ocurrido en Hawái, ella regresaría al surf, el cual comenzó a practicar a los ocho años, tuvo que aprender a nadar con un brazo tras su percance, se adaptó una tabla para ella y plasmó sus vivencias en su autobiografía titulada Soul Surfer: A true story of Faith, Family, and Fighting to Get Back on the Board (Alma surfista: Una historia real de fe, familia y lucha por regresar a la tabla).

Bethany Hamilton se dedica a dar pláticas sobre superación personal, se casó y se convirtió en madre, su vida la plasmó en un libro, Soul Surfer, en una película del mismo nombre, siendo al igual que Alex Zanardi, un ejemplo de resiliencia para todas las generaciones. Una larga rehabilitación tras un choque con un camión con su handbike, fue apagando a Alex Zanardi, que se quedó con su familia los últimos años; dejando un recuerdo inolvidable de su legado.
Un líder motivacional, un ícono de superación, el eterno gladiador italiano que contagiaba positivismo, quien compitió contra la vida, que le golpeó fuerte un par de ocasiones con esos accidentes, pero que se levantaba para buscar ganar de alguna manera. El 1 de mayo ya no fue posible. Alex Zanardi diría en Londres 2012 tras ganar su primera medalla en Juegos Paralímpicos: “Soy alguien suertudo, alguien que regresó a la vida.”