*Hay noches que se convierten en un refugio para la memoria colectiva, y el pasado viernes 25 de septiembr, el Teatro Diana fue testigo absoluto de ello. Sentidos Opuestos, el dúo pop conformado por Alessandra Rosaldo y Chacho Gaytán, regresó a la Perla Tapatía para demostrar lo que significa conectar de verdad con su público, entregando un recorrido sonoro que desafió al tiempo y puso a bailar a varias generaciones desde la primera hasta la última fila

El ambiente comenzó a vibrar mucho antes de que las luces principales se apagaran. La expectativa se respiraba en el recinto tapatío, donde la fiel fanaticada aguardaba con ansias el arranque de una velada de emociones a flor de piel. En cuanto el telón y las proyecciones marcaron el inicio con canciones entrañables como “Atrapada”, “Tú y Yo” y la siempre coreada “Historias de Amor”, la atmósfera se transformó en una auténtica celebración que resonó con la fuerza de las voces reunidas en cada rincón del teatro.
Uno de los momentos más conmovedores y profundos de la noche llegó cuando Alessandra Rosaldo hizo una pausa para hablar con el corazón abierto frente a su gente. Con la voz entrecortada por la emoción, la cantante dedicó un espacio del concierto a la memoria de su padre, el productor musical y mánager Jaime Sánchez Rosaldo, quien falleció el pasado 8 de junio a los 84 años de edad. Recordar a quien fuera una pieza fundamental en la historia y el camino de la agrupación desató un aplauso cerrado, un abrazo colectivo entre los asistentes y una atmósfera de profunda intimidad que transformó las lágrimas en un tributo lleno de amor y respeto.
La conexión continuó a través de la cuidadosa estructura del repertorio, el cual no escatimó en momentos dinámicos y sorpresas visuales. La complicidad entre Alessandra y Chacho se desbordó en cada bloque hablando, conectando de manera muy orgánica con los asistentes. Momentos clave como la interpretación de “Fuego y Pasión” elevaron la temperatura, mientras que la sección acústica y los arreglos con orquesta en temas como “Mírame” demostraron la madurez musical y la calidad interpretativa que los ha mantenido vigentes durante décadas.

Hacia la recta final, el concierto recuperó la euforia para convertirse en una auténtica fiesta de baile ineludible con los acordes festivos que desataron la alegría total, convirtiendo las butacas del Teatro Diana en una pista de baile gigante. Con un cierre vibrante que incluyó “¿Dónde Están?” y que culminó con “Amor de Papel”, Sentidos Opuestos reafirmó que su legado sigue más vivo que nunca, dejando claro que la buena música no pasa de moda y que Guadalajara siempre será una plaza clave para rendirle culto al mejor pop de los noventa.
Texto: Alicia Graciela Fotos: Favián Blanco






