Billy Joel, el cálido adiós del Pianoman

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Texto: Carolina Barreiro Valdez

Fotos: Luis Gómez Sandi

El viernes 6 de marzo la Ciudad de México tuvo la oportunidad de despedirse de Billy Joel acompañándolo a través de veintiséis de sus más grandes temas que toda la audiencia cantó, bailó y disfrutó durante dos horas de concierto en el Foro Sol que tuvo una afluencia profusa pero parsimoniosa, con más de la mitad de los asientos vacíos poco antes de la hora estipulada para el arranque. Sin embargo, ya  a las 21:00 hrs. el recinto lució lleno en todas sus gradas.

Después de media hora de espera, de chiflidos y zapateos ansiosos, el neoyorquino de setenta años sorprendió con una entrada contrastante arrancando con Big Shot , seguido de Pressure que, con un impactante aunque algo sobrio juego de luces, generaron un ambiente saltarín subiendo los niveles de entusiasmo de los presentes. 

 “Gracias. Buenas noches México. Perdón mi español. Estuve escuela español por dos años pero no hablo muy bien», saludó el cantante y compositor al término de su introducción en un atropellado español.

A estas alturas del concierto, “apenas calentando motores”, no sólo la audiencia sintió el intenso e inesperado frío de la Ciudad de México. Incluso el mismo Joel comentó en varias ocasiones acerca del clima. Poco después se rindió ante él pidiendo guantes, bufanda y gorro para cubrirse.

Sin embargo, el frío fue cediendo a la calidez que emanaba cada acorde del pianoman cuando «The entertainer» inundó el espacio y, sobre todo, con la clásica y muy coreada «Honesty«.

Alrededor de las 22:00 hrs. Billy Joel se dirigió al público para integrarlo en una democrática dinámica en la que dio a elegir, con las ovaciones como medición, cuál de los dos temas desearían que interpretara si «Just the way you are» o «Viena«. Ante la pareja decisión, se decidió por las dos.

«Dont ask me why«, «Movin out» y «Zanzibar«, este último muy aplaudido, aparecieron en escena al igual que «Say goodbye to Hollywood» y «New York State of mind«. Sin embargo, temas como «»She´s always a woman to me«, «Allentown» y «I go to extremes«, donde tocó el piano de manera muy peculiar, se robaron el aliento de los miles de asistentes al coloso musical del Foro Sol.

Durante el recital, se hicieron presentes algunos guiños a la música tradicional y temas ya clásicos de otras bandas. El Jarabe Tapatío antecedió a «River of dreams«, «Tequila» fue el preludio de «The stranger»  y «YMCA», de Village People, aderezó «My life«. Pero, sin lugar a dudas, uno de los momentos más emotivos de la noche fue la magistral interpretación de «Nessun dorma» de Giacomo Puccini en la impecable voz de Michael Del Guidice.

Las luces se atenuaron y unas ditinguibles notas de piano estremecieron el ambiente. Cuando Billy Joel se colgó la armónica al cuello, el público estalló en júbilo al adivinar que el momento de la esperada «Pianoman» por fin había llegado. El tema que mejor define al artista sonó impóluto sobre miles de luces de celulares que sometían a la penumbra como luciérnagas.

La noche culminó con un intenso encore con lo éxitos más representativos del artista estadunidense. Temas que le merecieron logros como ser el sexto artista discográfico  más vendido de todos los tiempos  y el tercer solista más vendido. Billy cambió el melódico piano por la estridente guitarra para reventar el escenario con «We didn´t start the fire» ; «Uptown girl», que repopularizaran los Westlife a inicios de siglo; «It´s still rock n roll to me«, el himno transgeneracional por excelencia y cerrar de manera soberbia con «You may be right«. El artista se mostró simpático y en perfecta comunión son sus seguidores desde el principio hasta el fin, cuando saludó efusivamente al público antes de desaparecer tras bambalinas en una curiosa carrera.

Aunque Billy Joel se despidió de los escenarios mexicanos, su simple presencia e inagotable talento conmovieron hasta las lágrimas tanto así que, aún en el tardado, caótico  y  atiborrado desalojo del Foro Sol, la gente se retiraba cantando y manteniendo el sentimiento de alegría y satisfacción que mantuvieron durante el concierto en un repentino invierno capitalino.

Billy Joel es uno de los artistas con más convocatoria del mundo siendo sus conciertos éxitos garantizados. Como muestra basta  la impresionante serie de shows consecutivos en estadios con entradas agotadas. Después de haber vendido 150 millones de discos en el último cuarto de siglo, con 33 éxitos consecutivos en el Top 40, Billy Joel se ubica como uno de los artistas más populares y respetados de la historia.

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