Por José Luis «Zurdo» Terrones El racismo del fútbol

Durante el Mundial de 2026 quedo patente el racismo en el fútbol, con declaraciones de políticos de ultraderecha, como el expresidente español Mariano Rajoy, cuando afirmó que “Francia tiene un equipo de muy alto nivel…pero sin franceses”, no fue la primera manifestación contra el conjunto galo, también lo hizo la senadora paraguaya Celeste Amarilla, quien publicaría que Mbappe era un “camerunés colonizado, fingiendo duro ser francés, resentido, rico nuevo, prepotente y feo.” Los políticos aprovechan la vitrina mundialista para darse a notar, comenzando por el mandatario estadounidense; que utilizó su influencia para que un jugador de su selección fuese perdonado de una expulsión.
El gobierno francés mostró su descontento por los mensajes con tintes racistas, de igual manera, la Federación Francesa de Fútbol condenó los hechos; mientras que la FIFA guarda silencio. En Brasil, el Consejo Nacional de Derechos Humanos denunció la existencia de racismo estructural, discriminación y discursos de odio durante la Copa del Mundo, exigiendo a la ONU y la FIFA, investigar los incidentes; actuar y exigir reparación de daños.
Desde 2002, la FIFA “combate” el racismo, tiene su Día contra la Discriminación, un código disciplinario, normativas, sanciones, programas de concientización; pero Infantino no se ha manifestado al respecto en el 2026. El fútbol va más allá de la cancha, tiene un impacto en lo político, social y económico, que todos los sectores sociales se involucran, empezando por el mundo de las redes sociales, los insultos entre los fanáticos, las expresiones discriminatorias; subiéndose a la palestra los actores políticos.
En 1998 cuando Francia fue campeón del Mundial, se declararía que “Los franceses ganaron la Copa del Mundo”, aunque jugadores de origen africano como Karembeu, no cantaban el himno, pero en 2010 en el mismo país, la ultraderecha diría que “Los negros no cantaban la marsellesa”; declaración de parte de una política como Marine Le Pen. Cuando se gana todo son de determinado país, eres parte de mi selección, si se pierde, se buscan los culpables; como pasa con los naturalizados y descendientes de migrantes.
En España, Lamine Yamal, la figura de la selección ibérica, es un hijo de migrantes africanos, es el jugador más insultado en la liga de aquel país, de acuerdo con cifras del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia, siendo el blanco principal de ataques por su origen, seguido por el brasileño Vinicius y el español Iñaki Williams; también de origen africano. En el país europeo hay un debate de esquizofrenia con el ídolo del Barcelona, así que, si juegan bien y ganan, Lamine será querido, si pierden; será el culpable.
Vivimos en sociedades racistas que traspasan la cuestión deportiva, la FIFA hace muy poco por erradicar la discriminación, se preocupa por lo comercial, como las pausas de “hidratación”, aumentar la cantidad de participantes en la Copa del Mundo, cobrar muy bien por los derechos de transmisión; solamente lanza de vez en cuando campañas publicitarias en torno a lo racial.
“El fútbol si sirve para algo es para integrar”. Lamine Yamal